Ante ayer fue la presentación, en el Ateneo de Madrid, de "Cárceles de mujeres. Las prisiones franquistas para mujeres (y para sus hijos) en la guerra y la posguerra". En la publicación, un monográfico de la revista Stvdia Histórica. Historia Contemporánea, 16 expertos rinden homenaje a todas las mujeres que fueron represaliadas por el régimen del dictador.
¿Por qué un monográfico sobre presas? "Todo lo que sucedía en las cárceles de hombres se daba también en las de mujeres, pero no todo lo que sucedía en las prisiones de mujeres se daba en las de hombres", justifica el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona Ricard Vinyes.
"Las mujeres sufrieron torturas específicas derivadas de su condición de mujer: violaciones, chantaje emocional, descalificaciones morales, y también fueron acusadas de responsabilidad subsidiaria, por los delitos que no impidieron que sus hijos, hermanos o esposos cometieran", argumentó por su parte Ángeles Egido, catedrática de Historia Contemporánea de la UNED.
Benito Zambrano, director de La voz dormida película que también recoge el drama carcelario de las mujeres en la posguerra, señaló, además, el desconocimiento de la sociedad sobre este tema. "Es una parte olvidada de la historia", aseguró. "Hacer la película fue como abrir la puerta de esa casa donde todo el mundo te dice que ahí no se entra", describió.
Hay tres características fundamentales, según Vinyes, que diferencian los "paisajes carcelarios" de hombres y mujeres: la presencia de niños en las prisiones, una menor solidaridad del exterior con ellas y la ausencia de un trabajo regulado por el sistema penitenciario. "Ellas transgredían constantemente normativas y reglamentos con trabajos y redes clandestinas de comercialización con el exterior", especificó el catedrático.
Ellas son el testimonio vivo de la lucha por las libertades y su papel fue mucho más allá de la política", destacó Ángeles Egido. "Colaboraron con la guerrilla, fueron un apoyo sustancial para los hombres encarcelados, a los que siguieron de pueblo en pueblo protagonizando el llamado turismo carcelario, y fueron capaces de construir redes de resistencia antifranquista desde dentro y fuera de la prisión: las que salían nunca se olvidaban de las que se quedaban dentro", detalló.
"Además, ellas son el pilar de los logros femeninos que hoy nos hemos encontrado casi hechos del todo", concluyó la catedrática. Concha, sin embargo, aún cree que queda mucho por hacer. Y sólo le pide una cosa a la juventud: "Que luchen, porque aún falta mucho para conseguir lo que nosotras queríamos: la libertad".
Fuente: Diario "Público".